
La guerra fue declarada el 28 de diciembre de 1836. Se ha sostenido, sin confirmación, que las conspiraciones de Santa Cruz a través de las infiltraciones en Chile dieron por resultado el motín de Quillota, provocado por José Antonio Vidaurre, y el asesinato de Portales. Este se hallaba pasando revista a las tropas en Quillota, cuando fue reducido a prisión, y al ser conducido a Valparaíso se le fusiló sin proceso. Corrían los primeros días de junio de 1837 y a los 44 años de edad el estadista era inmolado.

El asesinato a Portales provocó el repudio nacional y si con su muerte sus enemigos quisieron destruir su obra, se equivocaron, pues ésta continuó merced a una de las gestiones más profundas que registra la historia en el plano político.Es, sin duda, el más interesante de los políticos con que ha contado Chile en su historia republicana. El historiador Jaime Eyzaguirre lo retrata como "un hombre de mediana estatura, y cabello normal, de cuerpo esbelto, dotado de una agilidad que se mostraba en el andar rápido; el rostro pálido y delgado; la frente amplia, favorecida por una inicial calvicie; la nariz recta y prolongada; la barbilla redonda. Sus ojos de azul intenso y gran expresividad y sus labios daban al semblante una viveza y animación extraordinarias. A ello se agregaba una locución vehemente e ingeniosa, y a menudo mordaz, tajante e implacable, que hallaba, además, en el género epistolar una potente válvula de escape. De igual modo en la conversación afectuosa y chispeante, en los momentos de ira o en las órdenes secas y concluyentes, se escapaba de su ser un fluido magnético que hacía difícil, cuando no imposible, resistir a su poder avasallador".Por su parte, Isidoro Errázuriz nos habla de sus cualidades como político en las frases siguientes: "En la práctica de los negocios había adquirido el hábito de marchar de frente hacia cualquier dificultad, de llamar a las cosas por su verdadero nombre y de descubrir a primera vista el lado favorable y el lado adverso de toda situación y el lado flaco de sus aliados y de sus antagonistas."La naturaleza había depositado en su espíritu la cautela del genio que alumbra su camino, a los que la poseen, en el fondo de las tinieblas y en lo más revuelto del caos y les permite juzgar acertadamente producto de una intuición admirable, sobre hombres y sobre instituciones y doctrinas."Sabía las cosas en el punto y el momento preciso y las empuñaba con brazo hercúleo en el momento justo."
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